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September 2016

El espíritu humano: Un discurso recordando la Gran Marcha

 

En Ruijin, provincia de Jiangxi, China, y con motivo del 80º aniversario de la Gran Marcha, fui invitado a ofrecer unas palabras para la ocasión en compañía de una comitiva conformada por periodistas chinos y extranjeros de diversos medios. Esta fue la alocución brindada:

Entre 1925 y 1927 se desarrolló en China un proceso revolucionario que culminó en la masacre del movimiento obrero dirigido por el recién nacido Partido Comunista, a manos del ejército chino conducido por Chiang Kai-shek, resultando muertos aproximadamente 40.000 sindicalistas. Esa cacería de militantes comunistas también se desplazó a intelectuales y estudiantes, y contra el campesinado. Entonces, un joven dirigente del Partido Comunista, llamado Mao Tse Tung, se refugió en las montañas, donde filósofos de la antigüedad encontraban reposo, y así comenzó la revolución.

Entre los años 1934 y 1935, huyendo del ejército de la República de China, las tropas del Ejército Rojo chino, las fuerzas armadas del Partido Comunista de China, emprendieron una odisea a través del interior de China. Esgran-marchate evento es conocido hoy en día como la Gran Marcha, un camino que representó el ascenso al poder de Mao Tse Tung.

Durante la Larga Marcha, los comunistas, bajo el liderazgo de Mao Tse Tung y Zhou Enlai, recorrieron alrededor de 12.500 kilómetros en 370 días. La dureza del viaje a través de la China interior, quedando en el camino casi el noventa por ciento de los que originalmente partieron de Jiangxi, haría de este uno de los episodios más significativos y determinantes en la historia del Partido Comunista de China.

El Ejército Rojo central libró más de 380 batallas, con más de 700 cantones conquistados en esa travesía. Centenares de batallones del Guomintang cayeron derrotados por el Ejército Rojo. Once provincias recorridas, superando 18 montañas y atravesando 24 ríos.

Al otro lado del planeta, en 1810, tras la Revolución de mayo, se inició la guerra de independencia argentina, como parte de un conjunto de revoluciones contra la monarquía española a lo largo y ancho de Sudamérica. Si bien dichos movimientos lograron un éxito inicial, luego su avance sufrió un estancamiento, debido a la resistencia y represión que llevaron a cabo los sectores americanos y peninsulares leales a la corona española, que mantenían su centro de poder en Perú.

En pos de la carrera libertadora, entre el 19 de enero y el 8 de febrero de 1817, el Ejército de los Andes de las Provincias Unidas del Río de la Plata, hoy mi madre patria la República Argentina, consumaba el Cruce de los Andes. Los esfuerzos realizados para atravesar la majestuosidad y monstruosidad de la cadena montañosa más larga del planeta, desde la región argentina de Cuyo hasta Chile, y enfrentar a las tropas realistas leales a la Corona española que allí se encontraban, hacen que este sea considerado como uno de los grandes acontecimientos históricos de Argentina y una de las mayores hazañas de la historia militar universal. Esta proeza formó parte del plan que el general José de San Martín desarrolló para llevar a cabo la Expedición Libertadora de Argentina, Chile y Perú. San Martín padecía de úlceras y, por ese motivo, durante muchos tramos del cruce debió ser trasladado en camilla.

El ejército de los Andes sumó 3.800 soldados argentinos, 1.200 milicianos como tropa de auxilio, 120 barreteros y 21 piezas de artillería.

La base de la alimentación del ejército argentino fue el valdiviano, un plato elaborado a base de carne seca, grasa, rodajas de cebolla cruda y agua hirviendo; y bebían aguardiente por las noches para disminuir el frío.

En esa Gran Marcha, los miembros el Ejército Rojo chino debieron arreglárselas con raíces de plantas y árboles para preservar su hálito vital, o incluso se vieron forzados a alimentarse con sus propios cinturones de cuero vacuno. Mientras veían cómo sus compañeros iban cayendo, dejándolos a merced de las condiciones miserables que habían significado su propia muerte.

Para los argentinos, un San Martín ulceroso transportado en camilla, sin temor a la muerte, es el símbolo máximo del espíritu patriota, acompañado de sus hombres y luchando contra el frío de los Andes; para los chinos, la Gran Marcha, que dejó un saldo casi incontable de víctimas y un número de sobrevivientes muy inferior, representa el milagro de esa nación que buscaba renacer, siguiendo el sendero de la esperanza pese a toda adversidad.

Entonces, señoras y señores, no puedo decir que el espíritu de la Gran Marcha ha influenciado al mundo, porque es el espíritu propio de la raza humana, espíritu de superación, de supervivencia, de animosidad frente a las adversidades del destino y las dificultades que la muerte sigue siempre de cerca con mirada deseosa; el que ha hecho a las fuerzas armadas del Partido Comunista de China no detenerse jamás y buscar la así considerada libertad del pueblo. Es el mismo espíritu que ha hecho a los hombres de los pueblos de todo el mundo, desde los anales de la historia, luchar contra la injusticia. Es el espíritu humano el que se manifestó en esa travesía, en esa supervivencia en pos de los considerados buenos valores. Lo más maravilloso del hombre: la voluntad y perseverancia; se plasmó en la Gran Marcha.

Hoy, la China como potencia económica inspira a y colabora con los países en vías de desarrollo. Esta propuesta de relación ganar-ganar, debería manifestar también la idea de vencer-vencer en el mundo todo: de vencer al hambre, la pobreza, la falta de educación y la discriminación de todo tipo.

La humanidad ha sufrido atrocidades y lo sigue haciendo: la conquista de América, las guerras mundiales, las dictaduras militares, la guerra de Siria, y lamentablemente son apenas algunos ejemplos. Ejemplos de lo que nos hace menos humanos y más bestias. “Las armas son instrumentos fatales que solamente deben ser utilizadas cuando no hay otra alternativa”, apunta el tantas veces citado Sun Tzu en El Arte de la Guerra.

Hoy pido por más ideas, por más libros y más poesía, por más palabras y menos armas. Por plumas y no espadas, por más historias de soñadores y menos misiles teledirigidos. Es que no puedo concebir como natural el odio, pero sí la libertad.

Por eso, finalizo este comentario con una imagen ilustrativa. Volvamos al pasado, recordemos y disfrutemos juntos de la simplicidad de la mocedad. Comparto la mirada risueña del joven Mao Tse Tung secándose al sol en la Isla de las Naranjas de Changsha, tras bañarse en las aguas del río Xiang. Así reza un poema de su autoría:

“Desde la Isla Naranja veo a mi alrededor

millares de colinas escarlata y el rojo de los bosques.

En el intenso azul del ancho río

cien barcas luchan contra la corriente.

Las águilas golpean sus alas contra el cielo

y en las aguas los peces cruzan como celajes.

Bajo el gélido cielo, las criaturas todas rivalizan

en el disfrute de su libertad.

En esta inmensidad, profundamente absorto

pregunto a la gran tierra y al infinito cielo le pregunto:

¿Quiénes controlan la naturaleza?”

 

La opinión de periodistas argentinos sobre la Cumbre del G20 en Hangzhou

Bajo el marco del Smiling Beef, el 7 de septiembre la Oficina de Cultura y Prensa de la Embajada de Argentina en China ofreció una recepción que contó con la participación de la delegación argentina que formó parte de la Cumbre del G20 en Hangzhou.

Los participantes fueron Claudio Jacquelin, Subdirector Gral. de Redacción del diario La Nación; Julia Pomares, Directora Ejecutiva del Centro de Implementación de Políticas Públicas para la Equidad y el Crecimiento (CIPPEC); Santiago Chelala, Consultor del B.I.D.; Paula López, Subdirectora de Sección Economía del diario El Cronista; Natasha Niebieskikwiat, Periodista del diario “Clarín”, y periodistas de medios chinos. El encuentro tuvo como anfitriones al embajador argentino en China, Diego Ramiro Guelar, y el cuerpo diplomático de la Embajada Argentina en China.

Natasha Niebieskikwiat, Clarín

En entrevista, Natasha Niebieskikwiat y Claudio Jacquelin, periodistas de los diarios argentinos Clarín y La Nación, respectivamente, quienes se encontraban en Beijing durante los eventos de Hangzhou, opinaron sobre la pasada cumbre y lo que devendrá en el futuro próximo.

En referencia al tema de esta cumbre, “Construyendo una economía global innovadora, fortalecida, interconectada e inclusiva”, Niebieskikwiat opinó: “Es muy impresionante el rol que ocupa China hoy en día con esto de decir que el comercio internacional debe ser abierto, uno nunca pensó que China podría ser justamente sede de este lema, de una economía más abierta, de una economía que vincule, de una economía que tienda a derribar los proteccionismos. Yo creo que muchos países aplican el proteccionismo: China tiene barreras hacia Latinoamérica, Europa tiene enormes barreras, también los latinoamericanos tienen barreras entre sí; y creo que hay que superarlas, considero que los conflictos propios y las crisis tienden a cerrar a los países, pero me parece muy interesante que esto sea un lema (…) El mundo está en una gran crisis económica internacional y creo que hay que ver de qué manera se van abriendo las economías. Ese es el desafío (…) China se muestra abierta a que el país proponga y el país sea activo cuando haya competitividad, yo creo que eso es muy difícil por el tipo de economía que tiene China. China siempre está muy focalizada en sus planes. Así como fue la fábrica del mundo y hoy no rinde ese modelo, China ahora se va a centrar en la calidad y no en la cantidad, China siempre es buena cuando se focaliza en un aspecto”.

Sobre el papel de China en la cumbre, la periodista de Clarín apuntó: “Desplegó un rol como anfitrión muy fuerte, muy grande, se mostró un poder de organización tremendo (…) La organización fue impecable. Me parece triste que no haya habido un acuerdo con el tema refugiados, que China y Estados Unidos estén tan mal”.

Respecto a cómo Argentina puede beneficiarse del consenso de Hangzhou, Niebieskikwiat expresó: “Argentina en los últimos años se mostró muy cerrada y muy combativa, pese a que aumentó su relación con China en lo bilateral, porque construyó una alianza que el gobierno ahora continúa, hay muchas secuelas de esa manera de ser, entonces creo que falta mucho tiempo para que esos beneficios lleguen, porque el capital y la economía se mueven, se destruyen rápidamente pero se reconstruyen lentamente. Entonces creo que falta un tiempo para que Argentina se beneficie de esto, pero no hablo de su relación con China, hablo de su relación con el mundo”.

Claudio Jacquelin, La Nación

En referencia a la relevancia de esta cumbre para el país sudamericano, Claudio Jacquelin dijo: “Para Argentina fue una oportunidad muy importante. Primero, porque era la primera Cumbre del G20 con el nuevo gobierno. Eso además implicaba poder establecer nuevas relaciones bilaterales y vínculos bilaterales del nuevo gobierno, muy importante, en este caso con China, porque había pendientes algunos acuerdos y protocolos que debían tener o una ratificación o una rectificación y una nueva formulación, con lo cual, en ese sentido, pudieron avanzar en esos protocolos. Sobre todo con tres obras de infraestructura muy grandes como son las represas hidroeléctricas, las plantas nucleares y la base aeroespacial. Había mucha controversia respecto a eso. Para Argentina fue muy importante encontrar en este espacio de la gobernanza global, ser parte de esa discusión y además avanzar en las relaciones bilaterales con el resto de otros miembros del G20.”

El próximo año el país anfitrión de la cumbre será Alemania y en 2018 le tocará a Argentina, sobre los preparativos necesarios para recibir dicho evento la trabajadora de medios sostuvo que hace falta “Mucha seguridad, pero también organización y objetivos claros para la cumbre. Igual, eso sí es consensuado. Pero el tema seguridad y organización es muy importante en Argentina. Eso es un desafío. Pero yo creo que eso se puede, porque por ejemplo la Cumbre de las Américas se organizó muy bien en ese tema. Sin embargo, hoy es un mundo más difícil, con el tema terrorismo y demás; y el tema económico de cómo ser una Cumbre es un tema y creo que debería haber un consenso para que sea una gran cumbre, entre los argentinos, que es el gran problema”.

Al respecto, la opinión del reportero de La Nación fue la siguiente: “Argentina tiene que desarrollar en los próximos años varias cosas. En primer lugar, algún desarrollo en infraestructura, que hoy tiene déficit, y que para una cumbre de esa magnitud y con los ojos del mundo puestos en esa cumbre es sin duda la oportunidad para desarrollar y pensar en esa cumbre. Tiene que consolidar el gobierno de Mauricio Macri una estabilidad de la que hoy carece, una ampliación de su base de sustentación política de la que hoy carece. Con lo cual es muy importante que piense que tiene por delante en los próximos dos años mucho más que afrontar un proceso electoral el año que viene, dificultades de índole pretorio y urgente, pero que es su oportunidad para mostrarse al mundo en su lugar de huésped de una cumbre de tanta relevancia como un país que puede pensar en el largo plazo y puede tener políticas que permitan pensar en un desarrollo sostenible en el tiempo”.

Acerca de los aspectos positivos y negativos de la Cumbre del Grupo de los 20 en Hangzhou, la trabajadora de Clarín señaló: “Me parece a veces que los objetivos generales quedan en objetivos generales. Lo bueno es que China esté haciendo esta cumbre, es interesante, que hoy China esté hablando de un mundo más abierto, sin proteccionismos, y que desde ese lugar se muestre como este gran actor es interesante. La verdad es que no se resolvió nada en materia de refugiados y que siempre los objetivos son a largo plazo o muy amplios, entonces finalmente no resuelven nada. Y las bilaterales que hubo fueron muy negativas, hay un Obama en retirada y una incertidumbre muy grande de si el hombre que viene es un gran proteccionista y un hombre muy aislacionista como Donald Trump”.

El trabajador de La Nación destacó por su parte que: “Yo creo que lo mejor de la cumbre fue que haya sido sede en un país que para muchos, en el mundo, no para los líderes seguramente, pero sí para los ciudadanos de muchos países del mundo y para algunos tomadores de decisiones, que sigue siendo en parte un misterio, que sigue siendo para muchos una amenaza que sigue siendo para muchos un desafío y un intríngulis incompresible. Esto me parece que ha sido un gran avance, poder estar acá, poder empezar a comprender y bajar prejuicios, acercarse en aspectos que no son solo los de las relaciones en el nivel gubernamental sino en percibir y entender por dónde está, por dónde va China, qué está haciendo China, qué ha hecho China en los últimos años desde que empezó su proceso de reformas hace 40 años, a dónde ha llegado, qué ha conseguido. Yo creo que ese es un valor enorme. Y otro valor es que me parece que, pese a las dificultades y tensiones que existen en este momento y que son muchas, y de hecho las tensiones entre Estados Unidos y China son percibibles como están en un estado muy elevado y uno puedo percibirlo en diálogos con el gobierno chino; eso no obsta para que haya un lugar de diálogo, acercamiento, comprensión y procura de que haya un desarrollo de la economía mundial, sobre todo en un momento en que la economía mundial ha entrado en un proceso de ralentización que probablemente se mantendrá por un buen tiempo y que está afectando el desarrollo de las economías y el progreso de cada uno de los países (…) Y en lo negativo, me parece que esas cuestiones y esas tensiones siguen estando demasiado en primer plano, demasiado en evidencia, y no han sido suficientemente saldados como para poder avanzar y, sobre todo, destrabar este proceso de ralentización de la economía que tiene razones económicas pero que también tiene razones políticas. Y, en ese sentido, esas cumbres que apuntan a ser eje en la gobernanza global todavía están siendo un poco débiles para lograr ese objetivo”.

 

Sobre Clarín y La Nación

Clarín es un diario matutino argentino editado en la ciudad de Buenos Aires, con formato tabloide y de tirada nacional. Fundado por Roberto Noble en 1945, es el diario con mayor tirada de la Argentina.

La Nación es un diario matutino, de formato sábana, también publicado en Buenos Aires y de circulación nacional. Fundado por Bartolomé Mitre, ex presidente de la República Argentina, su primer ejemplar salió el 4 de enero de 1870.

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